Consideraciones previas sobre presupuestos

¿Listo para empezar a organizar tu dinero?
Para que un presupuesto funcione, es importante que sea claro y se acerque lo más posible a la realidad. Eso significa anotar todos los gastos, incluso los más pequeños. Las categorías y el control diario de tus ingresos y gastos te van a mostrar a dónde va el dinero.
Antes de hacer tu presupuesto mensual o anual, es útil conocer algunos conceptos
básicos:
- Ingreso fijo: Dinero que recibes de forma regular y que casi no cambia. Con este ingreso puedes contar porque sabes cuánto vas a recibir. Ejemplos: sueldo mensual si trabajas con un salario fijo, una pensión
Ingreso variable: Dinero que puede cambiar de cantidad o no llegar todos los meses. Este ingreso puede no llegar cada mes. Ejemplos: Comisiones por ventas, trabajos por encargo o freelance, venta de productos o servicios
- Gastos fijos: Pagos que haces cada mes y que casi no cambian, son gastos que no puedes dejar de pagar. Ejemplos: Renta o hipoteca, pago del auto, servicios como agua, luz, internet o suscripciones, etc.
- Gastos variables: Pagos que cambian cada mes, dependiendo de lo que necesites o consumas, puedes ajustarlos para ahorrar o gastar menos. Ejemplos: Ropa, regalos, celebraciones, salidas y entretenimiento, etc.
- Gastos hormiga: Pequeños gastos diarios que parecen inofensivos, pero al final del mes pueden sumar mucho y afectar tu presupuesto si no los controlas. Ejemplos: Un café, dulces, botanas, propinas, compras por impulso, etc.
- Gastos de contingencia: Pagos inesperados que pueden surgir en cualquier momento. Es importante considerarlo como un fondo de emergencia para estar preparado. Ejemplos: Enfermedades o emergencias médicas, reparaciones del auto o la casa, pérdida de empleo, etc.