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RECUPERACIÓN: LARGA Y COMPLICADA... PERO RECUPERACIÓN AL FIN

EPISODIO 23 - PODCAST NORTE ECONÓMICO

  • El FMI y el Banco Mundial esperan una caída menos pronunciada de la economía global este año, al revisarla de -5.2 a -4.4 por ciento.
  • En el mediano plazo la recuperación será larga e incierta; dependerá de los estímulos fiscales y la evolución de la pandemia de COVID-19.
  • El proceso electoral en Estados Unidos es uno de los riesgos geopolíticos más importantes del año.

 
Ciudad de México, 21 de octubre de 2020.— Después de meses complicados para la economía mundial, hoy por fin hay señales de esperanza y de una reactivación económica más rápida en el corto plazo, aunque ésta será diferenciada por países y regiones. Éste fue uno de los planteamientos más importantes en las reuniones de otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, analizadas a fondo en el episodio 23 del podcast Norte Económico.

Gabriel Casillas y Alejandro Padilla, líderes del área de Análisis Económico de Banorte, explicaron que en su World Economic Outlook (WEO) el FMI revisó al alza su pronóstico para la economía global este año, de -5.2 a -4.4 por ciento. Llama la atención la expectativa para los países avanzados, que pasó de -8.1 a -5.8 por ciento, y en particular para Estados Unidos, con un ajuste importante de 370 puntos base (de -8 a -4.3 por ciento).

En el caso de las economías emergentes, el pronóstico se mantuvo casi igual
(de -3.1 a -3.3 por ciento). La recuperación más vigorosa será en India y China, mientras que en Latinoamérica la expectativa es menos promisoria. Para México se hizo una revisión al alza de 150 puntos base, sin embargo, aún se espera una contracción del PIB de 9 por ciento. En línea con el FMI, Banorte también ajustó su pronóstico a -9 por ciento para la economía mexicana, asimismo, lo revisó de 1.8 a 4.1 por ciento para 2021.

Otro tema importante en las reuniones de otoño fue la importancia de la política monetaria y fiscal para la recuperación económica. Los estímulos en los 196 países que monitorea el FMI rondan los 13 billones de dólares (aproximadamente 15 por ciento del PIB global), una cifra sin precedentes, pero todavía queda mucho por hacer. En opinión de los analistas, aún podríamos ver mayor respuesta fiscal en el mundo, sobre todo en economías avanzadas, sin embargo, un desafío importante será manejar el nivel de endeudamiento derivado de los fuertes estímulos.

Cabe señalar que el FMI espera que 167 países enfrenten una contracción económica este año, de ahí la importancia de mantener los apoyos en naciones como Estados Unidos, cuyo nuevo paquete de estímulos podría rondar los 2 billones de dólares. En contraparte, una mayor respuesta fiscal también implica un dólar más débil en el futuro.

Finalmente, se habló sobre la relevancia del proceso electoral en Estados Unidos, el cual es uno de los riesgos geopolíticos más importantes del 2020 debido a la posibilidad de que el resultado sea impugnado, en caso de que no haya una diferencia clara entre los dos candidatos.

El episodio completo está disponible desde este miércoles en Spotify,  Apple Podcast y en el sitio GFNorte.

Para más información a medios de comunicación:
●       Francisco Rodríguez Daniel
Director Ejecutivo de Comunicación Corporativa
Cel.: (55) 4522-6753 / francisco.rodriguez.daniel@banorte.com

●       Alfonso Cadena
Gerente de Relación con Medios/ luis.cadena.velasco@banorte.com

Consulta un nuevo episodio cada miércoles en:

Transcripción:

NORTE ECONÓMICO: EPISODIO 23
Con Gabriel Casillas, Director General Adjunto del área de Análisis Económico y Relación con Inversionistas, y Alejandro Padilla, Director Ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados. Un podcast de Banorte para encontrar el horizonte de la economía.
GC: Bienvenidos a Norte Económico, un podcast de Grupo Financiero Banorte. Mi nombre es Gabriel Casillas y junto con Alejandro Padilla, lideramos los equipos de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados. ¿Cómo estás, Alex?

AP: Hola, Gabriel, ¿cómo estás? Un saludo a ti y a todos los que nos escuchan. Me encuentro muy bien y espero que todos ustedes se encuentren también bastante bien. Muy contento con esta edición especial que tenemos preparada para todos ustedes.

GC: Exacto, Alex, esta edición especial con visos a las reuniones anuales de otoño del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que además de ser muy relevantes (porque normalmente, como ustedes saben, las de otoño marcan agenda para el año que sigue, al menos, y para algunos temas de mediano plazo), en esta ocasión es un momento inusitado, con esta crisis y esta recesión que nos ha dejado la pandemia de COVID: la peor recesión desde 1929. Entonces, va a ser muy relevante y esperemos que les guste mucho.

VISIÓN 360
Un análisis a fondo de los factores que mueven la economía

AP: Pues muy bien, amigos de Norte Económico, como ya nos mencionó Gabriel, la semana pasada se llevaron a cabo las reuniones anuales de otoño que organizan el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En esta ocasión, las reuniones se llevaron a cabo de manera virtual por la emergencia sanitaria, no obstante, se mantuvieron con un alto nivel en las discusiones, y obviamente, en estos momentos se vuelven tan importantes por los efectos adversos que tiene la pandemia. En este sentido, a lo largo de este podcast estaremos hablando de cuatro temas principalmente que se tocaron en estas reuniones, que son: pandemia y recuperación económica; el espacio de política económica; el proceso electoral en Estados Unidos y retos estructurales.

GC: Efectivamente, Alex. Y bueno, la verdad es que sí fueron un poco diferentes estas reuniones a las que normalmente estamos acostumbrados, al tener que haberlas hecho  de manera virtual. Sin duda estuvieron muy interesantes y fue también interesante ver, por ejemplo, cómo varios hacedores de política económica y líderes globales tomaban la llamada desde su casa, cosa que normalmente no vemos, pero por otro lado, ¿a poco no extrañaste esa convivencia con los inversionistas en la hora de los recesos, del coffee break, o nuestra tradicional visita al Departamento del Tesoro Americano?

AP: Sí, Gabriel, definitivamente. Yo creo que, en esta ocasión, lo que más valoramos es ese networking, esa posibilidad de estar con todos estos grandes inversionistas, las personas que diseñan e implementan las políticas públicas. Y más allá de las reuniones y los paneles que siempre son muy importantes, yo creo que esta oportunidad que tienes de siempre platicar sobre lo que está pasando actualmente, en esta ocasión se perdió, y probablemente hacia adelante... No sé si opines lo mismo pero, conforme vamos transitando a una nueva normalidad, difícilmente creo que un evento de tal envergadura podría ser sustituido por una edición virtual como la que tuvimos este año.

GC: Totalmente de acuerdo, Alex. Yo creo que sí vamos a regresar en muchos temas a la parte presencial, o a lo mejor unos temas híbridos, donde algunos por alguna razón no puedan asistir y den su mensaje vía virtual, pero creo que así va a ser. Y bueno, con todo esto, por qué no empezamos por el primer tema, estimado Alex, el de la pandemia y la recuperación económica. Como todos ustedes saben, amigos de Norte Económico, estas reuniones del Fondo Monetario y el Banco Mundial inician con la presentación del documento de Perspectiva Económica Global o World Economic Outlook (WEO, como se le conoce), y en este (documento) hicieron varios cambios a los pronósticos, en particular, por ejemplo, para 2020, debido a que vieron mejores números en el segundo trimestre, sobre todo en las economías avanzadas grandes. Vieron que China regresó a crecimiento; recordemos que, en el primer trimestre, su PIB cayó 6.8 por ciento, y en el segundo trimestre de hecho ya creció 3.2 por ciento. Acabamos de tener los números del tercer trimestre y siguen en crecimiento, con tasas cercanas al 5 por ciento, pero esa fue la segunda razón. Y la tercera razón de por qué revisaron los pronósticos de este año también fue porque están viendo algunas señales de que en el tercer trimestre van a estar mejor los números (qué mejor señal que este PIB de China, ¿no?). Entonces, en los de 2020, para la economía global revisaron los pronósticos al alza, de una caída de 5.2 por ciento a una caída también, pero de 4.4 por ciento. Eso para el PIB global. En las avanzadas de hecho se revisó de -8.1 a -5.8; fue una revisión bien importante, en mucho, claramente, apoyada por todos los esfuerzos fiscales y monetarios sin precedentes. De hecho, para Estados Unidos yo creo que fue de los cambios más relevantes: de -8 por ciento que se estimaba para este año a -4.3, o sea, fue una revisión de 370 puntos base. Alex, no me dejarás mentir, pero yo creo que es de las revisiones más fuertes que hemos visto.

AP: Sí, definitivamente, Gabriel, y también vale la pena identificar esta diferenciación que hace el Fondo Monetario Internacional en su documento, sobre la recuperación que veremos en distintas regiones. Y a mí algo que me llama mucho la atención es cómo, dentro de mercados emergentes, China e India son los que tienen un mayor peso dentro de la parte de la recuperación, pero cuando nos fijamos en los países de Latinoamérica, la visión de los inversionistas es menos promisoria, y esto se debe, principalmente, a que ven una alta dependencia en la región a sectores que han estado fuertemente afectados y que probablemente continuarán mostrando algunas secuelas, no solamente en lo que falta de 2020, sino a lo largo de 2021. Son países en Latinoamérica altamente dependientes de la exportación de materias primas o de commodities; también dependen muchas de las economías en la región de fondeo exterior, hay algunos otros países que dependen mucho del turismo, hay factores idiosincráticos, inclusive aspectos geopolíticos que son muy importantes, y por eso cuando analizamos el desempeño de las economías emergentes y, sobre todo, la expectativa que tiene el Fondo Monetario Internacional, podemos ver que para Latinoamérica esta visión no es tan favorable, ¿no, Gabriel?

GC: De acuerdo, Alex. En ese mismo sentido, para México, por ejemplo, aunque no es tan promisoria como tú bien comentas, aun así hubo una pequeña revisión al alza, de -10.5 por ciento que traían en junio a -9 por ciento ahora. Éste es el pronóstico para 2020, y para Brasil de -9.1 a -5.8, una revisión bien importante, pero recordemos una diferencia bien importante entre Brasil y México: en el caso de Brasil sí están llevando a cabo un programa de estímulo fiscal muy importante, cosa que en México ha sido muy limitada. Ahora, Alex, ¿qué te parece si pasamos al 2021? ¿Cómo está viendo las cosas el Fondo Monetario para el año que entra?

AP: Pues sí, Gabriel, y ahora lo importante es ver de qué forma se da la recuperación económica en el 2021. En este sentido, para la economía de todo el mundo la estimación pasa de 5.4 por ciento a 5.2; es una ligera reducción, sin embargo, sigue siendo un rebote bastante significativo si lo vemos en comparación con el 2020.
Hay una diferencia importante entre economías avanzadas y emergentes. Respecto a las economías avanzadas, la estimación de crecimiento para el 2021 es de 3.9 por ciento, frente al 4.8 que se tenía en el mes de junio. Yo creo que aquí, Gabriel (y lo vamos a estar platicando también más adelante), surgen muchos temores sobre lo que pueda pasar con la segunda ola de contagio y nuevas políticas de restricción a la movilidad, y cómo esto podría estar poniendo un poco en entredicho la recuperación que hemos estado viendo en regiones como Europa o Asia. Dentro de estos pronósticos de economías avanzadas, para Estados Unidos la estimación es de un crecimiento de 3.1 por ciento para el 2021 (que se revisa, de 4.5 por ciento). Hace sentido por el ajuste que hicieron también para 2020, entonces, yo creo que mucha de la inercia que trae el PIB la incorporaron para la segunda mitad de este año, y en el 2021 probablemente por eso es que veremos una tasa mucho más cercana a 3.1, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional.
Bueno, y dentro de este crecimiento esperado para 2021, creo que la gran visión que se tiene de estas reuniones es que la recuperación va a ser diferenciada entre regiones y países, todo esto por lo que ya explicabas, Gabriel: las políticas de estímulo tanto monetario como fiscal, cómo se va comportando la pandemia del coronavirus, de qué manera las economías pueden irse adaptando a esta nueva realidad. Y bueno, dentro de esto, en mercados emergentes observamos cómo China e India son los grandes impulsores del crecimiento, pero cuando nos fijamos en Latinoamérica, la visión es menos promisoria. En específico para México, lo que trae el FMI es un crecimiento de 3.5 por ciento, que es menor a las cifras que hemos estado platicando anteriormente, pero vale la pena señalar que trae una ligera revisión al alza de 3.3 por ciento que veíamos en las estimaciones de junio de este mismo año.

GC: La verdad, con lo que dices, ya poniéndolo en perspectiva, como que en el corto plazo entonces hay cierta esperanza, ¿no? De hecho así empezó la Economista en Jefe del FMI, Gita Gopinath. Comenzó diciendo que han sido momentos muy complicados y muy difíciles, pero que hay cierta esperanza o ciertas señales para tener esperanza, y yo creo que eso es lo más importante. Sin embargo, en el mediano plazo, como tú bien decías, Alex, se ve una recuperación larga, desigual y bien incierta, sobre todo porque todavía no sabemos cuándo realmente vamos a tener una vacuna o un tratamiento eficaz para el COVID, y en ese sentido, tampoco hemos tenido una recesión propiciada por una pandemia, con los datos que tenemos actualmente, en los últimos 100 años prácticamente. Y con esto, un poco para darle cierre a esta parte, el número de países que van a enfrentar una contracción económica todavía aumentó este año. Por ejemplo, en la actualización del documento de Perspectiva Global de junio todavía traían 157 países que iban a enfrentar una contracción económica este año, y en este último son 167. ¿De cuántos? De 195 países (a los) que da seguimiento el Fondo, que prácticamente forman el 99 por ciento del PIB global. Nada más para darles un poco de perspectiva, de los 80 para acá normalmente ha habido un promedio de 25 países que enfrentan una contracción económica cada año. En 2009, en la crisis económico-financiera global, fueron 90 países, y en esta última se espera que sean 167. Entonces, fuerte esta recuperación que vamos a ver.
Y bueno, Alex, creo que es muy importante señalar lo que acabamos de hacer en el equipo de Análisis que diriges: modificamos nuestro pronóstico de crecimiento del PIB para México, para este año y para 2021. En este sentido, lo modificamos de -9.8 por ciento que teníamos para este año a -9 por ciento, muy en línea con lo que acabamos de decir del Fondo Monetario, que hemos visto señales y datos duros que nos dan a pensar que la actividad económica se está reactivando más rápido de lo que pensábamos. Aun así, si lo vemos, por ejemplo, por sector, con ese -9 por ciento todavía estamos esperando que en todo el año el consumo privado haya caído 10.3 por ciento, una fuerte caída en la inversión de -19.4 por ciento (que además de la pandemia, tiene un tema de confianza para la inversión). En el caso de las exportaciones e importaciones, (veremos) caídas en exportaciones de 10 por ciento y en importaciones de alrededor de 15 por ciento. Entonces, sí se ve todavía el efecto, pero se ve una reactivación importante. Recordemos que en el segundo trimestre, la economía mexicana año a año cayó 18.7 por ciento, entonces, pensar que para todo el año es -9 es (porque) estamos viendo una reactivación importante en esta segunda mitad del año. De hecho, siempre es importante ver esas tasas anuales y estamos muy acostumbrados (2T vs. 2T del año pasado, tercero vs. tercero y así), pero vale la pena en esta ocasión, sobre todo para ver el impulso que va a haber en el tercer trimestre, ver la tasa trimestral, es decir, cuánto va a crecer la economía en el tercer trimestre contra el segundo, y ahí ahora estamos estimando una tasa de 10.9 por ciento, prácticamente 11 por ciento de reactivación en el tercer trimestre, y luego una tasa de 2.6 por ciento trimestral para el cuarto trimestre. Y con esto también hicimos una revisión importante para el siguiente año. En este sentido, lo revisamos de 1.8 por ciento (éramos de los más conservadores, para ser sincero) a 4.1 por ciento. La revisión es muy importante, pero cabe señalar —y aquí lo discutimos mucho con el equipo— que los modelos que teníamos para pronosticar el PIB quedaron un poquito obsoletos con la crisis; necesitábamos hacer una verdadera reevaluación de cómo iba a ser la reapertura. Entonces, lo que hicimos (y aquí, Alex, no me dejarás mentir) fue ir poniendo cada una de las grandes ramas del PIB del lado de la oferta agregada, es decir, en la parte industrial vimos electricidad, manufactura, minería. La parte de servicio es la de ventas al menudeo, etcétera. Fuimos una por una, viendo en qué momento y qué porcentaje de la actividad económica comparada con 2018 íbamos recuperando, y en ese sentido yo creo que este modelo va a funcionar mejor. Inclusive se parece más nuestro pronóstico ahora que el que se tiene en Criterios de Política Económica de la Secretaría de Hacienda para el siguiente año.

AP: Pues muy bien, Gabriel, si te parece bien pasemos al segundo tema que vamos a discutir en este podcast, y yo creo que es importantísimo: la respuesta que hemos visto de política económica en el mundo, porque probablemente ha sido el principal motor de la recuperación de los últimos meses. Y sobre todo, la discusión más importante que vimos en estas reuniones —y yo creo que era el común denominador— era la duda sobre el margen de maniobra que tienen la política fiscal y monetaria para poder proveer de un mayor estímulo hacia adelante. Si nos vamos a la parte de la política fiscal, el FMI lo advirtió y lo dijo de una forma muy clara: las políticas deben responder primero a la crisis de salud, que es definitivamente lo más importante, pero con el tiempo impulsar la recuperación económica y atender los desafíos de largo plazo de la economía post pandemia, es decir, el que tenga espacio de política fiscal que lo utilice, porque va a ser muy necesario para que el crecimiento o la recuperación del 2021 sea sostenible. ¿Qué opinas, Gabriel?

GC: Sin duda, yo estoy de acuerdo. Y en ese tema que mencionas del espacio disponible para hacerlo, yo creo que hay dos vertientes. Uno, que mencionaron muy claramente: ok, van a incrementar su nivel de endeudamiento, pero recuerden que en la mayoría de los casos, tanto por la pandemia como por temas estructurales, es probable que el PIB potencial (que es el denominador con el cual divides deuda/PIB) va a ser menor, entonces eso te va a dejar con un grado de endeudamiento mucho mayor y hay que cuidar mucho ese aspecto. Y por el otro lado, lo que mencionabas de la importancia del estímulo fiscal para que las economías continúen su recuperación, pues obviamente es ante la falta o la ausencia todavía de una vacuna y de un tratamiento eficaz.

AP: Definitivamente, Gabriel. Y bueno, lo que hemos visto hasta el momento es que la respuesta fiscal, al menos de los 196 países que monitorea el FMI, oscila alrededor de 13 billones de dólares (o 13 trillones, para ponerlo en términos anglosajones), que es aproximadamente el 15 por ciento del PIB global. Es una respuesta sin precedentes a una crisis de salud también que no habíamos visto en varias décadas. Y esto lo que nos muestra es que 1) ha sido muy importante para la recuperación, como ya lo hemos platicado, pero 2) todavía falta mucho por hacer. Y en ese sentido, hay una expectativa de que podríamos estar viendo todavía más estímulo fiscal, principalmente por parte de las economías avanzadas, y aquí recae la importancia de negociaciones como la que estamos viviendo actualmente en Estados Unidos sobre un nuevo paquete de estímulo fiscal, que podría estar oscilando alrededor de los 2 billones de dólares (o 2 trillones en términos anglosajones), ayudaría de una manera muy importante a la recuperación en Norteamérica y, en general, a la recuperación en el (INAUDIBLE).

GC: Sí, Alex, y yo creo que es bien importante. Los invito a ver la gráfica que pusiste, que retomaste del monitor fiscal, en la nota que publicamos sobre las reuniones del Fondo Monetario y el Banco Mundial, en la cual se observa, prácticamente desde finales del siglo antepasado, cómo se ha visto el nivel de endeudamiento de los países. En economías avanzadas, antes de la Primera Guerra Mundial parecía que estábamos alrededor de 40 por ciento del PIB en endeudamiento; después de la Primera Guerra Mundial acabó alrededor del 80 por ciento, bajó un poco, pero después de la Segunda Guerra Mundial acabó con niveles de endeudamiento de 120 por ciento del PIB. De ahí vimos una bajada inclusive secular, una tendencia importante hasta los 80, y a partir de los 80 otra vez (hubo) incremento, pero no tanto como el que estamos viendo ahorita para regresar a niveles cercanos a 120 por ciento, casi como en la Segunda Guerra Mundial.

AP: Sí, éste va a ser un fuerte desafío que van a enfrentar gran parte de las economías: ¿cómo van a poder manejar este alto nivel de endeudamiento derivado del fuerte estímulo fiscal? Pero como tú bien dices, también es muy importante la parte de actividad económica. Esta razón deuda/PIB, bueno, el PIB también funge un papel importantísimo y necesitas estimularlo de alguna manera. Entonces el reto no es menor, Gabriel, y es algo que seguramente vamos a estar discutiendo aquí y va a ser un tema de debate en los principales foros internacionales, no solamente en lo que queda de este año sino en el 2021. Pero, ¿qué te parece si pasamos a la parte de bancos centrales, Gabriel?

GC: Me parece perfecto, Alex. Y estarás de acuerdo en que, de lo más importante que se habló (además de muchos bancos centrales y lo que se está haciendo) es del cambio, del marco de referencia que hizo la Reserva Federal recientemente en su simposium que hace la Reserva Federal de Kansas City en este lugar de Wyoming, en Jackson Hole, que ahora fue virtual pero ha sido muy relevante en términos de cosas tan sutiles como cambiar el objetivo de inflación de 2 por ciento, de ser puntual a ser simplemente un promedio. Hace un cambio muy diferente en muchas cosas. Y aquí nada más como comentario al margen: todavía no tenemos muy claro cómo va a funcionar este marco. Ya han hecho cambios en el comunicado de política monetaria, a raíz del cambio en su reunión de septiembre, etcétera, pero todavía no nos queda muy claro cuál va a ser. Lo que sí creo que a todo mundo le queda claro es que el Fed se adelantó a que probablemente pudiéramos ver algún brote de inflación, sobre todo porque en esta ocasión los paquetes de estímulo fiscal, a diferencia de 2008-2009, no están totalmente orientados al rescate de bancos (sobre todo en economías avanzadas, como Estados Unidos), sino que en esta ocasión sí fue dinero que se le dio a las personas, a las empresas. Sabemos que es mucho más fácil que se gaste y, en el momento en que la velocidad de gasto fuera mayor que la velocidad de producción, podía causar un brote inflacionario, y con que éste fuera pequeño, los mercados se pudieron haber caído y haberse hecho un verdadero desastre, pensando que la Reserva Federal ya tenía que subir tasas porque la inflación se rebasó del 2 por ciento de su objetivo. Yo creo que fue muy claro y muy importante este cambio y decir "a ver, señores, mi objetivo es 2 por ciento pero promedio, o sea, a veces puede estar por arriba y no por eso tengo que elevar la tasa de interés".

AP: Definitivamente, Gabriel. Y yo creo que otro aspecto significativo es ¿de qué manera hacen la medición del crecimiento?, sobre todo el Fed que tiene este mandato dual. Entonces, se vuelve importantísimo este cambio en la forma de conducir la política monetaria hacia adelante. Era un cambio en la estructura, que ya se tenía previsto posterior a 2008 y 2009 pero se exacerba con la crisis del coronavirus, y además está empujando a otros bancos centrales a hacerlo. El ECB o Banco Central Europeo está en una situación similar, y en general lo que vamos a ver son bancos centrales que tengan que adaptarse a esta nueva normalidad, a un mundo que va a estar asimilando todas las secuelas provenientes del coronavirus, pero creo que en términos generales el mensaje fue muy claro: los bancos centrales van a hacer todo lo que esté a su alcance, aunque no tengan un gran margen de maniobra, para proveer condiciones monetarias laxas por mucho tiempo, y que esto ayude a una recuperación sostenida.

GC: Sin duda, Alex, creo que es muy importante. Y otra cosa bien interesante, que hemos discutido al menos tú y yo, es el tema de la teoría monetaria moderna (MMT), esta teoría que ya habíamos discutido en nuestro podcast con Robin Brooks del Instituto de Finanzas Internacionales. Y yo creo que es bien interesante, desde el punto de vista en que dice "bueno, pues ya hoy por hoy como que se desdibuja la diferencia entre política monetaria y fiscal" (bajo esta teoría), y entonces el chiste es gastar del lado público o emitir dinero y bajar tasas. Mientras no haya inflación, no hay problema. Y yo creo que esto tiene varios peligros, pero a pesar de esos peligros que ahorita podemos comentar, la verdad, en pocas palabras, medio se está haciendo esto, ¿o no, Alex?

AP: Sí, definitivamente. Si nos fijamos, es algo que únicamente pueden hacer los países que tienen monedas de reserva, como es el caso de Estados Unidos, y es prácticamente aprovechar un escenario de bajas tasas de interés (que además se ve que van a prevalecer por mucho tiempo) sin presiones inflacionarias, con la oportunidad de ampliar su oferta de dinero y, además, tener obviamente por el lado fiscal un gobierno que esté dispuesto a continuar emitiendo papel. Es difícil, porque también ahí entra un componente muy importante que es la credibilidad o el sentimiento de los inversionistas, por eso este tipo de países como Estados Unidos se pueden permitir hacer algo de este tipo: incrementar el nivel de endeudamiento a niveles altísimos, muy por arriba del 100 por ciento de su PIB, con un banco central que va a estar comprando una gran cantidad de papel. Entonces, en realidad lo que estás haciendo es una monetización de esta deuda, pero con ello están tratando de darle un impulso adicional a la economía. Y como bien advierte esta teoría, probablemente la única limitación o restricción que tiene son aspectos o recursos reales, que serían la capacidad de trabajadores, tu capacidad instalada y demás, pero esto nos habla definitivamente de que la política monetaria está entrando en un terreno poco explorado y que todavía es un fuerte debate, o por lo menos, así creo que lo percibimos, ¿no, Gabriel? Que el debate en torno a esta teoría monetaria moderna sigue estando bastante acalorado y no hay todavía un consenso en el mundo de si se puede aplicar o no, y si la aplicación de esto podría tener algunos efectos de mediano y largo plazo.

GC: Claro, Alex. Y yo creo que no va a haber consenso, no nada más porque a la gente le gusta ser polémica, sino porque al final del día, está totalmente disociada la actividad económica real de esto, como tú bien lo comentas. Entonces, al final del día, si tú sigues imprimiendo e imprimiendo, ya estamos viendo: cuando hay mucho de un producto, ¿qué pasa con su precio? Se cae. Ahorita la liquidez que está arrojando el Fed y el gasto público en Estados Unidos están haciendo que haya muchos dólares, y el dólar inclusive, a pesar del proceso electoral en EE.UU., se ha debilitado. Y bueno, no creo que nos toque en nuestra era ver un dólar que ya no sirva de moneda de reserva, pero lo que sí es que mientras más hagas este tipo de cosas, como lo que genera la MMT o esta teoría, lo que vas a hacer es que a lo mejor se pierda ese término, que tu moneda ya no sea de reserva, que la gente la vea como de un país que no está siendo serio con su manejo monetario, y entonces se acabó y además eso te puede generar inflaciones muy altas, hiperinflaciones, y qué tan difícil va a ser recoger toda esa liquidez que ya regaste, hasta dónde tienes que elevar las tasas de interés o los impuestos para hacerlo. Entonces, yo creo que los peligros que planteas son bien relevantes. Las conclusiones son: 1) Solo lo pueden hacer los países cuya moneda sí es de reserva, como Estados Unidos, la Eurozona, Japón e inclusive ahora China, pero en menor medida, países que tienen toda esta credibilidad, y 2) Si se les pasa la mano, pierden esto.

AP: Definitivamente, Gabriel, así que ése va a ser el tema. Y si te parece bien, pasemos a la tercera sección o el tercer tema que queremos tocar, que son las elecciones en Estados Unidos. Ya estamos a muy pocos días del 3 de noviembre, (para) un proceso electoral que probablemente va a ser altamente controversial.

GC: Solo a 13 días, Alex, 13 días a partir de hoy y tendremos elecciones en Estados Unidos, en donde bueno, afortunadamente en el podcast que tocamos la vez pasada con uno de los grandes politólogos de México, Carlos Elizondo Mayer-Serra, creo que sí tocamos este tema ad nauseam, pero te voy a decir algo que me sorprendió en esta ocasión en las juntas del Fondo Monetario, estimado Alex: escuchando a líderes globales, como al CEO y Presidente del Consejo de JP Morgan, a Jamie Dimon, o a Larry Fink de Blackrock, o sea, líderes globales en el mundo de las finanzas y en otros, la verdad (ofrecieron) un apoyo completo a Joe Biden y a los demócratas. A mí me sorprendió porque nunca (al menos en todos estos años que hemos estado yendo y que inclusive han coincidido procesos electorales) se había visto un apoyo tan grande a un candidato en particular. No sé si te sorprendió eso, mi estimado Alex.

AP: Me sorprendió bastante y habla, creo, de esta necesidad —y lo vamos a tocar un poco más adelante— de una política que fomente la cooperación internacional, algo que con el actual Presidente Trump se ha venido desvaneciendo de una manera bastante significativa. Pero qué te parece si, nada más para darle un poco de seguimiento a los números, modelos predictivos y encuestas, respecto a nuestro podcast anterior con Carlos Elizondo... Lo que arrojan las últimas encuestas es una diferencia entre 9 y casi 10 puntos porcentuales entre Joe Biden y el Presidente Trump, obviamente con las preferencias electorales mostrando una posible victoria de Joe Biden. Algo que también se vuelve importantísimo es el tema del voto por Colegio Electoral o el voto electoral, porque podríamos ver algo como hace cuatro años, en donde Trump pierde el voto popular pero gana el voto electoral. En esta ocasión, lo que estamos viendo en algunos modelos predictivos como The Economist es que Biden podría ganar cerca de 340 o 341 de estos votos (y hay que recordar que se necesitan 270 para ganar la elección); es un margen amplio, sobre todo si lo vemos a la luz de los 197 que aproximadamente tiene Trump.
¿Por qué se vuelve muy importante esto, Gabriel? Por el comentario que hizo Trump de que no está seguro si respetaría el resultado; tiene grandes dudas sobre el proceso en momentos de pandemia. Se estima que entre 20 y 25 por ciento del total de las personas que votan en Estados Unidos lo podrían hacer a través de correo, algo que se ha hecho desde hace mucho tiempo (estamos hablando desde épocas de la Guerra Civil en EE.UU.), pero que en los últimos años ha ganado mucho más auge, y en esta ocasión con el tema de la pandemia, podríamos ver una proporción muy importante, a lo mejor hasta un 30 por ciento de las personas que pueden votar lo harían a través del correo. Ahí es donde Trump está tratando de utilizarlo a su favor, diciendo "oye, esto puede tener grandes dudas, se puede prestar a fraudes y demás". Creo que es muy claro que está viendo ya una derrota y por eso está tratando de manchar un poco el proceso, pero independientemente de ello, esto podría meter mucha volatilidad el 3 de noviembre. Probablemente ese mismo día en la noche no tengamos conocimiento de quién ganó la votación; no sabemos todavía, Gabriel, y puede ser una situación bastante incierta.

GC: Qué bueno que mencionas y que nos das una actualización de cómo están las encuestas y los modelos predictivos, porque como tú bien dices, en la medida en que sea más claro el triunfo de Biden, a Trump no le va a quedar de otra más que aceptar el resultado y salir. Pero si el resultado es por menos de cinco o tres puntos porcentuales, es muy probable que haga lo que tú estás diciendo y que discutimos en el podcast pasado: que efectivamente diga que éste fue fraudulento, que mucha gente recibió varias boletas por correo para votar, en lugar de recibir una, y que entonces hay que volver a hacer las elecciones o algo por el estilo, o que el COVID tuvo algo que ver en el tema de la votación. Entonces, sin duda va a ser muy relevante. Mi percepción de las reuniones del Fondo, sobre todo porque en varios de estos lugares se entrevistaron a varios politólogos, es que sí ven que la diferencia vaya a ser marcada y que si vayamos a tener un resultado muy pronto, tal vez no exactamente la noche del 3 de noviembre, pero a lo mejor el siguiente día. Ésta fue la impresión con la que yo me quedé, pero no debemos dejar de subrayar el gran riesgo que existe de que no sepamos el resultado y que esto termine otra vez en la Suprema Corte, como en las elecciones del 2000. Una fecha límite importante sería el 8 de diciembre (la vez pasada fue el 12), que sería cuando la Suprema Corte podría fallar, pero podría no fallar a favor de alguien y decir que sigan los reconteos, o inclusive, si fallan a favor de alguien, que el Presidente Trump quiera seguir apelando, no se dé por vencido y siga este proceso hasta enero. Entonces, no queremos dejar de subrayar el riesgo, aunque yo sí sentí un poco más tranquilo el ambiente, estimado Alex.

AP: Coincido, y otro tema que también me pareció muy interesante es que la gran mayoría de las personas también esperan una ola azul o blue wave, es decir, que probablemente también los demócratas se lleven ambas Cámaras. Esto se vuelve muy importante, porque ayuda a la persona que entre a la Oficina Oval a partir del 20 de enero del siguiente año (que es cuando empieza formalmente la administración de cuatro años) a llevar a cabo proyectos muy importantes. Hace cuatro años, Trump se llevó la victoria teniendo las dos Cámaras, que se pintaron de rojo, fueron republicanas. Eso le ayudó a llevar a cabo muchos proyectos, entre ellos el recorte de impuestos a las empresas, y en esta ocasión lo que estamos viendo en los modelos predictivos, por ejemplo para la Cámara de Representantes, es una probabilidad de 54 por ciento de que los demócratas tengan mayoría, y en el Senado cerca del 52. Yo creo que, por la configuración de los votos del Senado, los demócratas también podrían obtener ya la mayoría en esa Cámara, y esto le podría ayudar a Joe Biden a llevar a cabo muchos de sus proyectos, entre ellos la reforma fiscal que tiene pensada; transitar hacia una economía mucho más limpia o que, por lo menos, el mercado energético se enfoque mucho más a procesos renovables; mejorar la relación con el resto del mundo (y ahí va este tema de cooperación internacional, que fue un tema que se tocó mucho, Gabriel), y también aspectos que para México son muy importantes, como el fondeo de proyectos en México y Latinoamérica, temas de migración, una visión más conciliadora en relación a cómo se va dando toda la implementación del T-MEC, que ya lo tenemos actualmente, entonces, creo que se vuelve bastante interesante.

GC: Y yo creo, Alex, que algo bien relevante es, justamente, que varios se hayan atrevido a dar apoyo total a Joe Biden, es que también las empresas han estado adoptando estos marcos de ASG, de Ambiental, Social y de Gobierno Corporativo (o ESG en inglés), en los cuales es totalmente impresentable estar con Donald Trump por el tema de racismo, la falta de equidad de género, de globalización o la utilización de energías sucias. Entonces, también eso no te da para poderlo apoyar, y al contrario, te da además para apoyar a Joe Biden y por el tema que tú también comentabas muy bien, Alex, de la globalización, de regresar a Estados Unidos al terreno global que se ha venido despegando en estos cuatro años de Trump. Justamente, creo que esto nos da pauta para pasar al último tema de retos estructurales, en donde sin duda la demografía fue un tema muy importante, el cambio tecnológico (fue) muy relevante, sobre todo por lo que ha pasado ahorita que la pandemia nos ha obligado a utilizar ciertas plataformas digitales, que a lo mejor muchos no se sentían cómodos con ellas, ha acelerado ese proceso, pero uno de los que más me impactó fue que en todas las reuniones en las que estuvimos hubo mención del cambio climático, aunque no haya tenido nada que ver con el cambio climático. En este sentido, algo bien importante es que justamente las políticas de confinamiento o las cuarentenas hicieron que de repente apareciera fauna en las ciudades —lobos o animales que normalmente no estaban—, inclusive en las playas también se acercaron animales considerados como salvajes. Creo que eso, adicional a la caída en los niveles de contaminantes en áreas urbanas, como el dióxido de nitrógeno o los gases con efecto invernadero, hicieron que la gente haga conciencia. Muchos piensan que el cambio climático es normal, cada 1000 años o quién sabe cuántos años hay glaciaciones, hay cambios muy fuertes. Esto es normal; el ser humano no tiene nada que ver y ojo: efectivamente hay ciclos del mundo comprobados, pero científicamente está comprobado que el ser humano, en su actividad económica diaria, también incide en el cambio climático. Tenemos que cuidar nuestro planeta si no queremos que, en pocos años, se vuelva un lugar prácticamente inhabitable. Yo creo que eso fue de lo más relevante, esa consciencia que la pandemia ayudó a generalizar todavía más en el tema de cambio climático, estimado Alex.

AP: Definitivamente, Gabriel. Pasando al tema del cambio tecnológico, también (hubo) una gran cantidad de reuniones sobre los retos no solamente del mundo, sino para el sistema financiero, derivados del proceso de digitalización. Finalmente el cambio tecnológico es disruptivo y es un cambio que todas las industrias tienen que adoptar para poder sobrevivir; es algo bastante darwiniano. En este sentido, sigue siendo muy importante todo lo que ha traído consigo la Cuarta Revolución Industrial, el Internet de las Cosas, el uso intensivo de inteligencia artificial, la innovación en el transporte... En general, yo creo que este tema de Industria 4.0. Y dentro del ámbito financiero, obviamente se dan muchos retos. Dentro de ellos, para la industria tradicional (están) los nuevos jugadores, que además traen un expertise mucho más amplio en la parte tecnológica y están tratando de entrar a un mercado con muchas áreas de oportunidad; también tratar de utilizar la tecnología como un medio para incrementar la bancarización, el acceso que puedan tener las personas en el mundo (y creo que de eso también pudimos ver una gran cantidad de discusiones), e inclusive mejorar cualquier servicio de conectividad.
Me gustan mucho algunas palabras de Klaus Schwab, quien fue el fundador del Foro Económico Mundial y dice que la Cuarta Revolución Industrial no se define por un conjunto de tecnologías que emergen en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están construidos sobre la infraestructura de la revolución digital anterior, y dentro de este proceso de digitalización, Gabriel, creo que para el sector financiero se ha vuelto muy importante. Como tú bien mencionabas, también para el mundo en general y para la actividad económica el avance tecnológico ha sido importantísimo en estos momentos de confinamiento. El avance tecnológico ha ayudado a personas, empresas y gobiernos a poder continuar con su operatividad de alguna manera, ante un choque tan importante y repentino como fue el coronavirus.

GC: Yo creo que esos son los temas estructurales que también nos mantendrán muy ocupados en los próximos años, los cuales hemos tratado en algunos de nuestros podcast... Y bueno, seguirán estando. Pasamos a las conclusiones, si te parece bien, estimado Alex. Yo creo que un punto bien importante es que sí, se ve un poquito mejor la reactivación de lo que se pensaba, pero hacia adelante (habrá) un alto nivel de incertidumbre, con muchas dudas sobre la instrumentación de política económica y la aceleración de cambios estructurales, de los cuales unos —mencionabas tú— van a ser los grandes temas hacia adelante. Algo que quiero volver a rescatar es que, afortunadamente, estas políticas de confinamiento que se han tenido que instrumentar han permitido crear mayor conciencia, tanto sobre las actividades del ser humano que impactan en el medio ambiente, como de los temas más de círculo familiar o personal, en los cuales todo este tema de teletrabajo sí creo que ha llevado a hacer una reevaluación, tanto a las empresas como a las personas, de todo esto. No sé si quieras comentar alguna otra cosa ya para concluir, mi estimado Alex.

AP: Solamente recalcar la importancia que han tenido los apoyos fiscales y monetarios, que como hemos platicado a lo largo de este podcast, han sido precedentes y que, probablemente, hacia adelante van a seguir teniendo un papel importantísimo para la recuperación y para que esta recuperación sea sostenida. Y la otra es el tema de la pérdida de valor y productividad que el coronavirus puede generar, y también la ampliación de la brecha de pobreza en el mundo y cómo esto se vuelve un desafío muy importante no solamente para las políticas públicas, sino también para el diseño de políticas al interior de las empresas y prácticamente lo que hacemos todos nosotros. Entonces, como tú bien mencionas, se vienen todavía momentos retadores y vamos a ver de qué forma el mundo transita hacia esta nueva normalidad.

GC: Pues no se diga más, Alex, muchas gracias. Con esto terminamos la edición especial de Norte Económico sobre la reunión anual de otoño del FMI y el Banco Mundial. Muchísimas gracias.

[DESPEDIDA]

GC: Muchas gracias, amigos de Norte Económico. Con esto terminamos este podcast de edición especial, de la reunión del FMI y el Banco Mundial de otoño. Un gusto poder compartir estos comentarios, Alex, con todos nuestros amigos de Norte Económico. Muchísimas gracias y hasta la próxima.

AP: Muchas gracias por escucharnos. Espero que este episodio haya sido de su agrado y los esperamos en una edición semanal más de Norte Económico. Les mando un fuerte abrazo a todos.

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