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DESPUÉS DE LA CRISIS, ¿QUÉ SIGUE PARA AMÉRICA LATINA?

EPISODIO 7 - PODCAST NORTE ECONÓMICO

  • Alejandro Werner, habló sobre los riesgos para México y América Latina tras la pandemia de COVID-19, y las políticas necesarias para afrontarlos.
  • Planteamientos del FMI para sortear la crisis: incremento del gasto público para educación y salud, e inversión privada.
  • México, saldrá de la crisis con menos deuda que sus pares de la región.

Ciudad de México, 1 de julio de 2020.— El séptimo episodio del podcast Norte Económico, producido por Grupo Financiero Banorte, está disponible desde este miércoles en Spotify, Apple Podcast y en el sitio GFNorte con una entrevista especial al Dr. Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental en el Fondo Monetario Internacional (FMI), quien compartió sus impresiones sobre los riesgos que plantea la pandemia de coronavirus y las políticas necesarias para sortear la crisis de manera exitosa.

Gabriel Casillas y Alejandro Padilla, quienes están al frente del área de Análisis Económico de Banorte, hablaron con el Dr. Werner sobre la situación de las economías de América Latina, incluida la de México, luego de que el FMI pronosticó una contracción de 9.4 por ciento en la región este año, la peor de la que se tenga registro. En este sentido, el Dr. Werner anticipó que el gasto público deberá enfocarse aún más en educación y salud para apoyar a los sectores de la población con menos ingresos, sin embargo, los gobiernos deberán gastar en un marco de sostenibilidad fiscal de mediano plazo, pues en los próximos dos años podrían generarse procesos más profundos de reestructuración de deuda.

El Dr. Werner dijo que muchas naciones de Latinoamérica ya están optando por aumentar el gasto público: Brasil y Perú lo elevaron entre 4 y 6 por ciento del PIB; mientras que Chile y Colombia, entre 2 y 4 por ciento. Señaló que México se percibe como el país que gasta menos en estas políticas de apoyo, pero saldrá de la crisis con menos deuda que sus pares de la región.

El directivo del FMI apuntó que otra de las claves para la recuperación de las economías después de la crisis será la inversión privada, pues el sector público tendrá niveles de deuda elevados y difícilmente podrá ser un motor de crecimiento. En este sentido, destacó que en América Latina se están dando muchos cambios en las políticas regulatorias para darle certidumbre al capital privado.

Para impulsar el crecimiento después de la crisis también se requiere un marco macroeconómico que sea creíble y sostenible en el mediano plazo. Asimismo, es necesario fortalecer el estado de derecho y el sistema judicial en los países de la región.

Finalmente, el Dr. Werner compartió su punto de vista sobre cómo será el mundo después de la pandemia de coronavirus. Dijo que habrá modelos híbridos que combinarán el trabajo a distancia y el presencial, asimismo, se acelerará el proceso de asimilación de tecnología, que en otras circunstancias habría tomado años, y se reflejará en los ámbitos educativo, laboral, del comercio y bienes raíces.

Para más información a medios de comunicación:

Consulta un nuevo episodio cada miércoles en:

Transcripción:

NORTE ECONÓMICO: EPISODIO 7

Con Gabriel Casillas, Director General Adjunto del área de Análisis Económico y Relación con Inversionistas, y Alejandro Padilla, Director Ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados.

Un podcast de Banorte para encontrar el horizonte de la economía.

PRESENTACIÓN

GC: Hola, bienvenidos a otra edición más de Norte Económico. Mi nombre es Gabriel Casillas y me acompaña Alejandro Padilla, quienes lideramos los equipos de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados en Banorte. Hola, Alex, ¿cómo estás?

AP: Hola, Gabriel, un saludo a ti y a todos los que nos escuchan. Me encuentro bien y espero que todos ustedes también; contento por esta entrevista que hemos preparado para todos nuestros amigos de Norte Económico.

GC: Nuevamente tenemos un invitado de lujo, uno de los mejores economistas de Latinoamérica, quien desde 2013 contribuye de manera importante en los esfuerzos del Fondo Monetario Internacional.

La entrevista: la coyuntura económica contada por sus protagonistas

GC: Nos acompaña en esta ocasión Alejandro Werner.

AW: ¿Qué tal? Gracias por la invitación.

AP: Estamos en esta ocasión con una persona que no necesita introducción. Sin embargo, para dar formalidad hablaré brevemente sobre su reseña. Como comentó Gabriel hace algunos momentos, Alejandro Werner es un notable economista, quien cuenta con licenciatura en el ITAM y un doctorado en el MIT. Actualmente, el doctor Werner es el Director del Departamento del Hemisferio Occidental en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dentro de su trayectoria laboral, recordemos que por varios años fue Subsecretario de Hacienda, así como el Director de Estudios Económicos del Banco de México, además de otros cargos de gran relevancia en el sector financiero, así como en la Academia. Vale la pena resaltar que fue designado Joven Líder Mundial en 2007 por el Foro Económico Mundial. Alejandro, bienvenido a Norte Económico.

AW: De nuevo, muchas gracias y faltó un tema ahí, que trabajamos juntos con Gabriel en el Banco de México hace muchos años.

GC: Me enseñaste mucho, lo aprecio muchísimo.

AW: Fueron buenos años.

GC: Estimado Alex, hace pocos días el FMI, como tú sabes, dio a conocer la actualización de sus pronósticos de crecimiento para la economía global. En esta ocasión se llevó a cabo un ajuste que nunca habíamos visto: una revisión del crecimiento del PIB global para este año de -3 por ciento en abril a -4.9 por ciento. Asimismo, para 2021 la expectativa que tienen es de +5.4 por ciento, con una modesta modificación respecto del 5.8 por ciento en la perspectiva de abril. Entonces, en los detalles se ve una clara diferenciación de países explicada por varios factores, principalmente tres: 1. La magnitud de la respuesta de política económica. 2. El desempeño de las curvas de contagio. Y 3. Los programas de reapertura de las economías, entre otros. Ahora, hay un reconocimiento bien importante de que es la peor crisis desde la Gran Depresión de 1929 y que hay mucha incertidumbre sobre el panorama hacia adelante. Entonces, me gustaría que si nos pudieras platicar cómo ves esto en general, para Latinoamérica y bueno, particularmente para México.

AW: Como tú bien lo decías, hace unos días presentamos nuestra actualización de las proyecciones para la economía mundial. Las revisamos a la baja, a los números que tú indicaste: una contracción mundial de 5 por ciento este año y una recuperación de 5.4 el año entrante. Importante hay que destacar que para Estados Unidos estamos anticipando una contracción de 8 por ciento este año y una recuperación de 4.5 el año entrante. La Zona del Euro, también con una contracción importante de 10.2 este año y una recuperación de 6 por ciento; con Alemania viéndose bien entre comillas en la Zona del Euro, con una contracción de 7.8. El resto de los países, casi todos también en dos dígitos de contracción. Para los países emergentes tenemos una contracción esperada de 3 por ciento este año y una recuperación de 6 por ciento, pero esto está muy influido porque China es el único país grande del mundo en donde estamos esperando no ver una contracción económica, que China solo crezca 1 por ciento. Pero bueno, en este contexto mundial es un buen número y eso ayuda al mundo emergente. Pero después vemos contracciones en Rusia del 6.6, contracciones en Sudáfrica del 8 por ciento.

Ahora, antes de entrar a Latinoamérica, tu pregunta, digamos que revisamos a la baja. ¿Por qué? Yo te diría que en primera instancia, cuando hicimos las proyecciones en abril, recién venía comenzando el fenómeno del impacto del coronavirus en las economías de Europa y de América, sobre todo si piensas que los pronósticos no se hacen el día antes de publicarse. En una institución como la nuestra empezamos mucho antes, entonces tenían una inercia, y un poco la influencia más importante de las curvas de contagio, de la reapertura, etcétera, era lo que había pasado en China, donde vimos que si bien fue el país donde se originó este problema, el contagio se controló relativamente rápido y comenzó una reapertura de la economía, donde ya el segundo trimestre se anticipa con un crecimiento económico. Sin embargo, vimos cómo en Europa el contagio exponencial fue mucho más difícil de contener. Hoy por hoy ya estamos viendo una contención muy importante y una reapertura. Y luego en Estados Unidos vemos cómo básicamente se vio una estabilización de la curva de contagio, un descenso, y justo en estas últimas semanas estamos viendo cómo se está reacelerando la curva de contagio en Estados Unidos.

Por desgracia, en América Latina, digamos que el tercer o cuarto lugar donde va migrando el epicentro de la crisis (de Asia a Europa, de Europa a Norteamérica y ahora en Latinoamérica), todavía estamos viendo una fase de crecimiento importante de los contagios y sin una contención categórica, todavía en América Latina. Esto hace que en esta revisión de los pronósticos básicamente estemos incluyendo un escenario de la expansión de la pandemia, que es más profundo y más largo de lo que teníamos originalmente. En segundo lugar, el primer trimestre del año terminó siendo peor de lo que habíamos anticipado en abril. Solo por las dos semanas de caída tan rápida que tuvo la actividad en marzo, ya nos llevó el crecimiento del primer trimestre del año a negativo en grande en un número muy grande de países.

Entonces, básicamente, lo que estamos viendo es una crisis más profunda y larga por el fenómeno epidemiológico, un primer trimestre peor, y esto lleva la revisión a la baja. Sin embargo, antes de pasar a América Latina es importante destacar un tema: el hecho de que el pronóstico pasado lo hayamos anunciado en abril y hoy lo estamos anunciando a fin de junio. Esto cubre un período de tres meses, entonces junio sí se ve peor que abril, pero muy probablemente junio se ve un poquito mejor que mayo. Si uno estuviese haciendo pronósticos semanales, probablemente hubiésemos alcanzado un punto más profundo en mayo. ¿Por qué? Porque los datos que están saliendo de actividad económica en Europa y en EU son un poquito menos malos de los que habíamos proyectado tal vez hace un mes. Si uno ve el consumo en Estados Unidos, se ha visto una cierta recuperación en mayo, más fuerte de lo anticipado. También hemos visto ciertos números positivos en la parte de consumo en Europa y en la parte de empleos. Si te acuerdas, después de esos primeros números desastrosos en Estados Unidos que llevaron a la destrucción de 20 millones de empleos, etcétera, muchos analistas empezaron a proyectar tasas de desempleo que podían llegar al 20 por ciento, cosa que no se está materializando. El desempleo en Estados Unidos se está estabilizando en un rango de entre 13 y 15. Hay unos problemas de medición que los expertos están debatiendo, pero lejos de ese 20 por ciento que se anticipó. Y ahorita surge un poco la duda en Estados Unidos de cómo juega la relación entre unos datos económicos que están un poco menos mal de lo que se anticipó, pero datos epidemiológicos que empiezan a deteriorarse nuevamente. Eso yo creo que pone un gran signo de interrogación ahí arriba.

Pasando rápido a América Latina, por desgracia, estamos anticipando la peor contracción en la historia económica desde que se tienen datos, una contracción de 9.4 por ciento, y esto implica contracciones de entre 9 y 10 por ciento para Argentina, Brasil y México; una contracción para Perú del 14 por ciento. Perú es un país muy afectado por la pandemia, pero también cerró su sector minero por un periodo muy largo (cosa que ni Chile hizo, y en el caso de México nunca se cerró la industria petrolera, etcétera), entonces, esto indujo una recesión todavía más profunda. Y países que se ven un poquito menos mal, Chile y Colombia, con contracciones de 7.5 por ciento. Para el año 2021 estamos esperando una recuperación de 3.7 por ciento para la región en su conjunto, y los países variando entre 3.3 de recuperación para México y un 6.5 para Perú el año entrante.

AP: Mi estimado Alejandro, varios países han solicitado la línea de crédito flexible con el Fondo Monetario. Recientemente hemos visto casos en Latinoamérica como Chile, Perú y Colombia. Además, también se han solicitado otro tipo de recursos y, si mal no recuerdo, en el blog que ustedes tienen (y que por cierto, aprovecho la ocasión para recomendarlo ampliamente, porque tiene información muy completa y oportuna) nos han mostrado que poco más de 100 países, si mal no recuerdo, son 102 países de los 189 miembros del Fondo los que han pedido recursos. En base a lo último comentado por la Directora Gerente, Kristalina Georgieva, habrá países que necesitarán reestructurar su deuda. Esta pregunta va de la mano con la anterior: ¿Qué riesgos representa esto para México y para la región? ¿Cómo está viendo la estrategia fiscal de México el FMI en comparación con otras economías emergentes? 

AW: Son muchas preguntas en una. A ver, comenzaría con el tema de financieramente cómo estamos apoyando a la región y al mundo. Básicamente, la primera reacción fue incrementar los montos que podemos prestar por una ventanilla, que es la que usamos para emergencias. Tradicionalmente se usaba, por ejemplo, para casos de terremotos o de huracanes. Entonces duplicamos los montos que le podemos prestar a los países para hacerle frente a una emergencia. No son montos tan grandes como en los programas tradicionales del Fondo, pero lo que nos permite es, básicamente, entregarle los recursos al país muy rápido, porque estos no son los programas tradicionales del Fondo, donde se necesita establecer una política macroeconómica para los próximos tres años y tener condicionalidad, es decir, llevar a cabo ciertas políticas y cumplir con ciertas metas. Nuestras vías de emergencia, básicamente, una vez que se aprueban se desembolsan todos los recursos y el país los tiene disponibles para hacerle frente a la emergencia. Entonces ahí, digamos, tenemos las solicitudes por parte de casi 100 países como tú mencionabas. Se han aprobado más de 70 de estas líneas, 17 en América Latina, entonces con 17 países básicamente desembolsamos los recursos de la línea de emergencia muy rápidamente y estos países ya los tienen para hacer frente. Tienen disponibles estos recursos para financiar parcialmente los gastos que están haciendo en salud, los gastos que están haciendo en el aumento de las transferencias a los sectores más pobres y también recursos para apoyar a las empresas, junto con recursos que están obteniendo de otras fuentes, como puede ser Banco Mundial, BID y también recursos de los mercados.

Pasando a cómo han reaccionado otras economías, cuál es nuestra recomendación en términos de política económica -que a veces puede sonar contra intuitiva viniendo del Fondo Monetario Internacional-, pues en la medida de lo posible creemos que esta es una ocasión para que los gobiernos gasten. ¿En qué? Primero en apoyar a su sector salud. Claramente es difícil encontrar el país que en sus políticas del sector salud haya, de manera preventiva, invertido para hacerle frente a una pandemia. Entonces, hoy rápidamente tenemos que compensar esas fallas, invertir en capacidad para hacer pruebas; en capacidad de terapia intensiva y respiradores, y también en esto que le dicen el rastreo de los enfermos y los contagiados.

En segundo lugar, dado que la política de salud pública implica que gran parte de la fuerza laboral se quede en su casa para limitar el contacto con otras personas, muchas de estas familias van a perder su ingreso laboral. Entonces, en alguna medida y en la medida de lo posible, es deseable que el Gobierno compense parcialmente la falta de estos ingresos, sobre todo para aquellas familias más pobres y las más afectadas por la pandemia. Y lo mismo por el lado empresarial: en la medida que hay ciertas empresas y establecimientos comerciales que son viables, pero que no pueden sobrevivir cuatro o cinco meses de pandemia porque la caída de sus ingresos es brutal, el tener ciertos apoyos que les permitan cruzar hasta el otro lado del río y luego seguir con su actividad normal es bueno, para que la economía esté en una mejor posición a la hora que logremos contener el virus y eventualmente encontrar una vacuna para que la economía pueda salir, digamos, de manera más activa.

En ese sentido, un caso extremo es Estados Unidos. Su déficit público este año va a ser de 17 por ciento del Producto. Pusieron en operación un programa fiscal de apoyos de 12 puntos del Producto; parte de esto para darle transferencias directas a las familias; otra parte para aumentar el seguro de desempleo; otra para apoyar a las empresas medianas y pequeñas; otra para apoyar a empresas más grandes, y otra para estados y municipios. Obviamente, Estados Unidos tiene el gran privilegio de que todo mundo quiere emitir en su moneda y, además, tener su moneda en su bolsillo o parcialmente en sus cuentas de banco. Esto les permite incurrir deuda a un costo muy bajo y luego preocuparse de cómo pagar esa deuda en el futuro.

Para economías emergentes, la disyuntiva es más complicada. Por un lado, deberían realizar acciones fiscales para ayudar a estos sectores más afectados de la población, tanto empresas como familia. Pero, por otro lado, si lo hacen en una magnitud muy exagerada, van a perder su acceso al financiamiento tradicional y eso va a hacer que no puedan gastar, porque no van a poder financiar esta deuda. Entonces, tienen, básicamente, que manejar este contrapeso de manera un poco más fina. Y en América Latina vemos países como Brasil o Perú, que han aumentado su gasto público entre 4 y 6 por ciento del Producto, y países como Chile y Colombia, que lo están haciendo en un monto un poco menor (entre 2 y 4 por ciento).

En este contexto, México se ve, dentro de los países grandes de América Latina, como el que está gastando menos en estas políticas de apoyo. Por un lado va a tener menos apoyo en el presente, pero va a salir de la crisis con menor deuda, y eso nos lleva al punto que tú mencionabas como la última pregunta. ¿Vamos a entrar en los próximos meses, o el próximo año, en un nuevo ciclo de crisis de deuda en mercados emergentes? Es una pregunta muy buena. Por ejemplo, si vemos a América Latina y los emergentes en general, probablemente aumenten su razón de deuda PIB durante 2020 en 10 puntos; una parte importante porque su déficit va a ser grande y otra parte porque el Producto Interno se está cayendo, y ya empezaban de niveles no muy bajos.

La gran pregunta es ¿van a poder sostener estos niveles de deuda? ¿Van a poder servir estos niveles de deuda? Y para eso, lo que va a ser importante es la implementación de la política fiscal post pandemia. ¿En qué caso los países van a poder hacer los ajustes de ingresos y gastos para poder pagar el servicio de una deuda más alta? Y claramente, en muchos casos en América Latina, nosotros creemos que están el marco fiscal y los instrumentos para sostener estos niveles mayores de deuda y eventualmente comenzar a bajar. Pero claramente es una situación vulnerable y es probable que, en el mediano plazo, veamos más problemas de reestructuras de deuda como hoy lo estamos viendo en América Latina (Argentina y Ecuador) y en otras latitudes, por ejemplo Líbano, que se está dando un proceso de reestructura importante. Entonces, sí es probable que entremos en los próximos dos años en procesos de reestructuras de la deuda más profunda en ciertos mercados emergentes.

GC: Alex, pasemos a una materia que conoces también muy bien: política monetaria. Eso me recuerda aquellos años que trabajamos en el Banco de México, en donde, como comentamos, aprendí mucho de ti. Probablemente experimentamos una diferencia muy notoria en la forma y el tiempo de recuperación, como lo has estado comentando, entre diferentes países, dependiendo del tipo de política que estén instrumentando y la magnitud. Ahora, por el lado monetario hemos visto dos cambios muy importantes. Por un lado, los estímulos cuantitativos ahora prácticamente son ilimitados, entre comillas, en algunos lugares que no tienen un monto objetivo, como había sido en el pasado. Y el segundo cambio, que nos parece muy importante, es que los bancos centrales de mercados emergentes están empezando a instrumentar estímulos cuantitativos por primera vez. Como sabes, Polonia, Hungría, Sudáfrica, Indonesia, Croacia, varios, y ahora hasta en Latinoamérica, como Colombia, Chile y Brasil, están instrumentando estos estímulos cuantitativos. Me gustaría mucho si nos pudieras platicar sobre las implicaciones que tú ves de este cambio de paradigma en la conducción de política monetaria en mercados emergentes, qué retos ves y qué impacto crees que puedan tener tanto en el corto como el mediano plazo en estos mercados.

AW: Muy buena pregunta. Claramente, en las economías avanzadas, después de la experiencia de la crisis financiera global, donde se fueron abriendo diferentes ventanillas y se fueron implementando diferentes instrumentos de lo que se llamó la política monetaria no convencional, empezando con lo que se llamó forward guidance, que es dar mucho más claridad de cuáles iban a ser las tasas de interés en el futuro, como diciendo la tasa de interés va a ser cero por los próximos tres años. ¿Para qué? Para no solo influir en la tasa de corto plazo, sino a través de las expectativas, influir también en la tasa de largo plazo. Luego, en segundo lugar, se pensó “bueno, ¿y por qué no empezar a intervenir más directamente en los mercados, no solo en los de cortísimo plazo que es donde opera la política monetaria tradicional, pero también empezar a hacer operaciones para retirar títulos a tres años o a cinco años, para así, básicamente bajar las tasas a tres y a cinco años, lo cual se empezó a llamar "aflojamiento cuantitativo" con diferentes modalidades: algunas modalidades de decir "todos los meses vamos a estar comprando tanto de estos títulos" o "vamos a hacer todo lo que sea necesario para anclar estas tasas a niveles más bajos", como se experimentó en Japón. Después llegamos a los temas de las tasas de interés nominales negativas. Algunos bancos centrales empezaron a decir "bueno, ¿y por qué este tabú de que la tasa no puede ser negativa?". Y empezamos a ver tasas de un cuarto de punto o medio punto negativas.

Obviamente, Latinoamérica y los mercados emergentes durante la crisis financiera global, habiéndose recuperado relativamente rápido, nunca llegaron a esta situación, pero hoy por hoy, varios bancos centrales y (volteemos más a la región) Chile y Perú muy rápidamente llegaron a tasas de prácticamente 0 por ciento. Entonces, punto número uno para mercados emergentes: los vemos ya con una actitud respecto de la tasa de interés donde dicen "oye, enfrentando la recesión más grande de la historia reciente, en países donde las expectativas de inflación están relativamente bien ancladas, pues tengo que bajar mi tasa de interés a lo más bajo que pueda". ¡Pum! Las llevaron a cero. En ese sentido, pensar en países que han logrado establecer un buen esquema de objetivos de inflación y de tipo de cambio flexible, que pueda haber presiones inflacionarias, etcétera, si va a haber algunos efectos sobre la inflación, va a ser porque hay algunos precios relativos que se están ajustando, que tal vez el precio de los alimentos está subiendo, etcétera, pero presiones inflacionarias de mediano plazo en economías que se están contrayendo al 10 por ciento, donde estamos viendo pérdidas de empleos formales del 5 o 6 por ciento, y empleo en general -tomando en cuenta el informal- de hasta 20 por ciento, difícil pensarlo.

Entonces, primero los bancos centrales bajando las tasas de interés muy rápido a niveles cercanos a cero, y luego, primero abriendo estas ventanillas para hacer operaciones de mercado abierto en la parte más larga de la curva -eso quiere decir, comprando y vendiendo bonos a 10, 20 y 30 años del gobierno-, y también entrando a comprar bonos corporativos de largo plazo y luego ventanillas.

Tradicionalmente, los bancos centrales son lo que se llama el prestamista de última instancia. Y esto quiere decir que cuando un banco tiene problemas de falta de recursos, si el banco es solvente (dejemos esa discusión para otra plática con ustedes), pues supongamos que el banco es bueno, pero en algún momento necesita más financiamiento del que el mercado está dispuesto a otorgarle. Y por ejemplo, en este momento, los hacedores de política económica querrían que los bancos comerciales tengan más fondeo para prestarle a las Pymes. Entonces, lo que han hecho los bancos centrales es decir "tradicionalmente, este prestamista de última instancia te prestaba contra colateral, contra una garantía que eran títulos del gobierno, pero hoy también te voy a aceptar que me traigas paquetes de créditos de Pymes. Entonces, yo te presto y la garantía van a ser tus paquetes de créditos a Pymes". Son todas estas modalidades de nueva política monetaria que, llegando a una tasa de interés de cero, los bancos centrales están buscando cómo estimular la economía. Por un lado a través de esta ventanilla para otorgarle crédito a las Pymes, y luego, a través de comprar títulos corporativos, títulos de largo plazo del gobierno, etcétera, tratar de influir sobre las tasas de financiamiento para los corporativos y para el gobierno, para que de esta manera, los inversionistas tengan cierto atractivo a ir migrando a activos más riesgosos, a prestar para la construcción, la infraestructura, etcétera.

Ahora, en América Latina yo creo que todavía no estamos ahí. Yo creo que los bancos centrales han abierto estas ventanillas y básicamente están interviniendo en estos mercados para contrarrestar condiciones muy desordenadas. Si por alguna razón hay mucha volatilidad en el mercado corporativo, en donde hay papel de empresas cuasi soberanas como Pemex y CFE, y también de las grandes empresas mexicanas, que son bastante solventes, bueno, contra ese papel, el banco central ahora está dispuesto a intervenir, a comprar ese papel, pero cuando los precios de ese papel bajan a niveles totalmente irracionales. El único objetivo es regresar cierto orden a esos mercados, no es consistentemente y por un periodo muy largo abaratar la tasa de financiamiento con esos mercados. Yo creo que hay que distinguir que hasta la fecha, básicamente lo que estamos viendo en estos mercados es intervención, como a veces lo hacían en el mercado cambiario. Los bancos centrales (Banco de México, Banco de Chile) no entraban a tratar de fijar un precio en el mercado cambiario. Nada más cuando veían un mercado cambiario que de veras estaba reaccionando de manera inconsistente con los fundamentos o altamente inconsistente, ahí intervenían. Algo parecido están haciendo estos mercados. Esto no quiere decir que un poco más adelante podamos ver a estos bancos centrales decir "oigan, yo voy a estar comprando un punto del PIB por trimestre, por los próximos seis trimestres, de deuda gubernamental, y un cuarto de eso de deuda corporativa por los próximos cuatro trimestres, ahí sí para estimular la economía". Y yo te diría que en aquellos bancos centrales que tienen un esquema de autonomía constitucional fuerte y un gobierno corporativo fuerte, a mí eso no me preocupa, porque desde el punto de vista inflacionario, cuando la economía se empieza a recuperar, pues van a ser las operaciones inversas. Es lo que vimos en el mundo avanzado.

En segundo lugar, tampoco me preocupa que el banco central empiece a tomar riesgo exagerado, porque su gobierno corporativo fuerte y su independencia básicamente lo van a defender.

Ahora, en los países donde no tengas eso sí me preocuparía, porque empezarías a ver que la presión para que tome riesgo en exceso, para que tome riesgo crediticio que no debería estar tomando y que tal vez debería tomar la banca de desarrollo u otros agentes, que se empiezan a asemejar más a operaciones fiscales (y no digo que no tenga una razón de ser. Uno puede discutir si vale la pena o no tener un programa para proteger con financiamiento al sector turismo que está sufriendo tanto. Ese debate creo que es muy válido). Yo creo que lo difícil es encontrar un economista que te diga que vale la pena que se haga desde el banco central, porque es una operación que probablemente va a tener implicaciones fiscales si sale bien. Entonces sería una operación que si uno juzga que vale la pena, pues el fisco, el Estado debería tomar ese riesgo. Si la gobernanza del banco central y su autonomía no es muy fuerte, si empiezan a abrir estas ventanillas, luego el riesgo de que además se empiecen a generar incentivos para que invierta en apoyar a ciertos gobiernos subnacionales, ciertas operaciones de infraestructura, ahí se empieza a diluir la credibilidad y afectar las expectativas inflacionarias de mediano plazo. Pero en la medida que este gobierno corporativo y esta autonomía constitucional estén fuertes, yo creo que los bancos centrales de la región se están moviendo un poco más a lo que es la operación de la política monetaria en economías como Australia, Canadá y Nueva Zelanda, más que el tradicional marco de política monetaria en América Latina que estaba más influido con expectativas de inflación mucho más volátiles, falta de credibilidad y la contaminación de crisis de deuda gubernamental a inflación y política monetaria.

GC: Oye qué interesante que pongas estos (INAUDIBLE) como cuando se intervenía en el mercado cambiario, me pareció muy perspicaz, e interesante que menciones la importancia de mantener la autonomía del banco central y la credibilidad de todo esto.

AW: Claro, y yo creo que hay temas que a veces se han debatido un poco como tabús. En alguna ocasión en México se criticó la autonomía del banco central por mantener una política monetaria muy rígida y un tipo de cambio muy fuerte. Bueno, todo eso que se hizo en esa época es para poder actuar en épocas como la de ahora, de manera más agresiva para ayudar a la economía. El haber establecido credibilidad es para usarla en estos momentos, para que los entes productivos puedan refinanciar sus deudas a tasas más bajas, la quiebra de las empresas sea menor y las familias también puedan refinanciar sus hipotecas a tasas más bajas. Lo mismo en la política fiscal; digamos que la mala fama de las políticas de austeridad se compensa en momentos en donde la credibilidad fiscal bien ganada en políticas de responsabilidad fiscal, en tiempos de responsabilidad fiscal, se usa para expandir un poco el gasto e incurrir un poco de deuda en periodos muy malos para ayudar a los sectores más afectados de la economía. Entonces, al final del día es un extremo de lo que se llamó la política contracíclica en este ciclo económico inducido por la pandemia.

AP: Tocayo, otro tema que se vuelve relevante ahorita que estamos discutiendo ahorita que estamos en la peor crisis, después de la Gran Depresión, es justo esta preocupación sobre la pobreza y la desigualdad. En este sentido, justo el FMI comentaba sobre la pérdida acumulada de producción derivada de esta crisis, la cual estiman en cerca de 12.5 billones de dólares. Pensando en estudios que han hecho ustedes, el Banco Mundial, la OCDE. ¿Qué riesgos ves sobre la estrategia para mitigar la pobreza y desigualdad en el mundo? ¿Cuál es el plan de acción que el FMI sugiere para economías emergentes como la mexicana?

AW: Es un tema crucial. Claramente, los logros que se vienen dando en muchos mercados emergentes, en términos del combate a la pobreza y la mejora en la distribución del ingreso, se van a ver afectados por esta crisis. ¿Por qué? Porque es una crisis que claramente afecta a los trabajadores con menor capital humano, que también afecta de manera muy importante a los trabajadores informales. Cuando tú ves la destrucción de empleos, es mayor en aquellos sectores con menor capital humano y con menor nivel de informalidad y de educación.

En segundo lugar, también la parte humanitaria y de salud le pega más a aquellas familias con menores ingresos. ¿Por qué? Porque la prevalencia de enfermedades que, combinadas con el coronavirus, pueden tener efectos nocivos más profundos es más alta en esos sectores de la población por cuestiones de nutrición, de cuidados preventivos, etcétera. Y segundo, porque al trabajar en sectores informales y tener menos recursos disponibles para hacerle frente a esta parálisis económica, están más forzados a salir a la calle y a interactuar con los demás.

Entonces, claramente y en tercer lugar, yo te diría que un efecto de largo plazo muy importante sobre la pobreza y la distribución del ingreso va a ser el tema educativo. El tema de tener a los niños en América Latina estudiando a distancia claramente afecta mucho más a los niños de bajos recursos que a los hijos de familias más acomodadas. ¿Por qué? Porque el acceso a internet, a materiales y recursos para hacer la educación a distancia está mucho más a la mano de las escuelas privadas o en áreas con mayores recursos, que las escuelas que sirven a los niños de las familias menos afortunadas en América Latina. Esto va a tener efectos importantes en los ingresos futuros de estos niños.

Ahora, ¿qué hacer? Pues básicamente, tratar de apoyar a estas familias en el corto plazo para que el impacto sobre sus ingresos sea el menor posible, a través de mecanismos de transferencias, de apoyos para sus negocios informales, y a la hora de la recuperación económica, diseñar programas de estímulo que estén orientados a los niveles de menor capital humano a la hora de generar nuevos empleos, pero claramente va a ser un tema muy importante.

Los disturbios sociales que vivimos en Latinoamérica el año pasado, que al final del día estaban guiados en alguna dimensión por los temas de distribución del ingreso, de acceso a servicios públicos como salud y educación, como el costo de los servicios públicos, de agua, de transporte, etcétera, saliendo de esta crisis es probable que se profundicen, porque vamos a terminar con peores condiciones en términos de pobreza y distribución del ingreso, una situación fiscal difícil para las economías de América Latina que las va a llevar a tener menos espacio para apoyar a estos sectores de la población, y esto puede acrecentar las tensiones sociales.

Entonces, va a ser un tema muy importante de cómo lograr, tal vez, algún nuevo reforzamiento del contrato social, en donde se pueda orientar todavía más el gasto público a los sectores de salud, educación y de transferencias sociales, pero en un marco de sostenibilidad fiscal de mediano plazo y con reformas estructurales importantes que permitan que nuestras economías resuman una senda de crecimiento más acelerada, porque hay que recordar que con la profundidad de esta crisis, aunque estemos mal en nuestros pronósticos y en 2021 y 2022, las economías de América Latina y la de México crezcan más de lo que estamos anticipando, la probabilidad de que el Producto por habitante en 2025 sea menor que el de 2015 es muy, muy alta. Esto es, vamos a tener otra década perdida como la de los ochentas, en donde las condiciones de vida en la mayoría de los países de América Latina y en México va a estar estancada o va a declinar. En ese sentido, el reto para establecer un proceso de crecimiento más acelerado, donde haya una profundización de la inversión desde la creación de empleos, junto con una mejor red de protección social, va a ser muy importante que se enfrente de manera efectiva.

GC: Muy en línea con lo que acaba de preguntar Alejandro Padilla, las preocupaciones que surgen de la pandemia a corto plazo están asociadas al corto plazo, también están asociadas a este tema estructural de pobreza/desigualdad. Pero hablando más del tema estructural del PIB potencial en mediano plazo, parece ser que esta crisis, desafortunadamente, va a tener un impacto en el PIB potencial. Ya comentaste unas cosas, por ejemplo, la instrumentación de algunas reformas, pero cuáles son algunas recomendaciones que tendrías en términos de políticas públicas pueden ser para el mundo, más particular para América Latina o para México, no solo para atajar la pandemia, sino para incrementar ese PIB potencial que lo hemos visto estancado en los últimos 5, 10 años.

AW: Tienes mucha razón. El caso de México, donde el crecimiento potencial ha sido muy, muy bajo, pero también el caso de Brasil, donde si uno ve el crecimiento promedio de los últimos 20 años, también ha sido bajo. Tuvo un periodo entre el bum petrolero y el de la soja, donde tuvo un crecimiento acelerado, pero cuando uno lo ve con una perspectiva de dos décadas, también ha sido un desempeño bastante pobre, al igual que en Argentina, y vemos, por ejemplo, a Chile, Perú y Colombia con mejores desempeños, con una perspectiva de dos décadas en América Latina.

Un tema que tú mencionabas: por lo general, cuando vemos estas crisis muy profundas, históricamente hemos visto siempre que el crecimiento y el Producto potencial disminuyen. Las economías nunca regresan a la tendencia que tenían antes. Lo interesante de esta nueva crisis es que, por lo general, los estudios que han detectado estos patrones estuvieron hechos después de observar crisis que tenían un origen económico, una crisis financiera o una crisis de deuda. Realmente no sabemos si una crisis asociada a un fenómeno de la naturaleza epidemiológica como lo que estamos viendo, tenga las mismas características o no, pero es probable pensar que también va a inducir un patrón en el cual, por más que se desaparezca la pandemia, difícilmente regresemos. Hay mucha destrucción de capital físico, capital humano, conocimiento, relaciones laborales, etcétera, que te hace pensar que vamos a ir a un nivel que no es el que hubiésemos tenido en ausencia de la pandemia.

Si aun en ausencia de la pandemia México y América Latina tenían un reto de crecimiento muy importante, ahora el reto va a ser doble. Yo te diría que en términos de reformas, un tema muy importante es la salud y la educación. Yo creo que para competir contra otros mercados emergentes en la atracción de inversión, tanto doméstica como extranjera, en las cadenas globales de valor, en los sectores de servicios, realmente América Latina está muy atrás de otros mercados emergentes en Europa del Este y Asia en términos de educación. Esa va a ser la clave en un mercado laboral mucho más dinámico, mucho más guiado por la digitalización y por el cambio tecnológico. En ese sentido, creo que el reto de América Latina es mejorar la calidad de la educación (hizo un esfuerzo importante en la cobertura, pero la calidad es crucial) y lo mismo en la parte de salud. Yo te diría que en ese ámbito de servicios públicos, hay un reto muy, muy importante. Y luego diría que está el reto de generar incentivos claros para que el sector privado invierta. El sector público va a salir de estas crisis con niveles de deuda elevados, entonces, esto no es una discusión ideológica, sino práctica. El sector público difícilmente tendrá espacio para ser un motor de crecimiento, entonces, el crecimiento va a tener que venir, aún más que siempre, del sector privado. Y en ese sentido, en América Latina vemos muchos cambios en las políticas regulatorias y microeconómicas que generan niveles de incertidumbre muy, muy grandes para los inversionistas, estabilidad en las políticas regulatorias, impositivas, etcétera, para generar certidumbre para que el capital privado invierta.

En segundo lugar, un marco macroeconómico creíble y sostenible de mediano plazo, para no sorprender al sector privado con nuevos impuestos cada dos años, con nuevas sorpresas en la parte de gasto público, de inversión pública, etcétera. Y en ese sentido, también certidumbre desde la parte macroeconómica.

Y en tercer lugar, yo te diría la agenda institucional, fortalecer el Estado de derecho y el sistema judicial de nuestros países. Si tú ves la rapidez con la que se resuelve una quiebra en Estados Unidos y lo que tarda en México, aun con la nueva Ley de Quiebras que se aprobó hace más de diez años, que probablemente no muchos quieren usar, porque al haberla usado se han atorado en procesos que pueden durar una década. La quiebra es un proceso crucial del capitalismo moderno, que las empresas desaparezcan es lo normal. Si tú ves la Bolsa de Valores hoy en Estados Unidos, las primeras 20 empresas no existían hace 30 años. Por desgracia, si ves nuestra Bolsa de Valores son las mismas, eso lo que nos indica es que no tenemos una economía dinámica, creativa, etc. Pero para que llegaran estas 20 empresas en EU que hoy lideran el mercado de valores, quebraron muchísimas otras, y lo importante es que este proceso de quiebra sea eficiente, se rescate el mayor valor económico que queda de una empresa que desaparece, se reparta ese valor económico entre sus acreedores, trabajadores y gobierno, y luego queden los recursos disponibles para utilizarlos en otra actividad.

Eso nos muestra que nuestro sistema judicial para resolver conflictos económicos es tremendamente ineficiente, lo que lleva en gran medida -junto con otros problemas importantes- a los temas de corrupción y de governance, que también llevan a la mala asignación de recursos escasos. Entonces, yo te diría que toda la parte de Estado de Derecho, fortalecer el sistema judicial, también va a ser muy importante. Obviamente, esto es una agenda no de tres años, es una agenda de diez años, pero empezar a avanzar en todos estos procesos que al final del día, desde el punto de vista económico, además de justicia social implican certidumbre en el marco regulatorio, en el marco macro y certidumbre de que cuando haya un problema en donde hay que dirimir diferencias entre privados, hay un Poder Judicial que lo va a hacer de manera eficiente para que el negocio siga adelante. Eso en la parte de los incentivos del sector privado. Y luego, yo te diría en la parte social claramente un compromiso muy importante en América Latina con una red de aseguramiento social mucho más fuerte en los ámbitos que ya mencionamos: salud, educación y probablemente también pensiones.

AP: Hemos disfrutado muchísimo esta conversación, estoy seguro que todas las personas que amablemente nos escuchan en Norte Económico también. Esta pregunta tiene que ver más con un aspecto futurista: ¿Cómo ves un mundo post-Covid? ¿Qué cambios tecnológicos crees que se hayan adelantado a su tiempo? ¿Qué cambios crees que tardarán más en darse, dada la pandemia?

AW: Un aspecto muy importante va a ser que muy probablemente vamos a haber avanzado en términos de digitalización, trabajo a distancia, telecomunicaciones. Básicamente vamos a haber absorbido la tecnología disponible a una velocidad que probablemente nos hubiese tomado años en ausencia de la pandemia. En ese sentido, yo creo que la organización de las empresas y del trabajo va a ser muy diferente después de la pandemia, aunque exista una vacuna, porque vamos a haber entrado en una tendencia en donde nos vamos a sentir todos como sociedad, como empresas, como universidades, mucho más cómodos con el uso de la tecnología, y vamos a ir a modelos híbridos en términos del trabajo a distancia y la presencia física. Eso va a tener impactos importantes en el transporte público y en bienes raíces. Probablemente se van a poder generar ahorros muy importantes en el uso de espacios de oficinas, etcétera.

El comercio digital también se va a acelerar enormemente en términos de transporte público. Podríamos llegar a ver ahorros importantes que luego afecten de manera más gradual el diseño de nuestras ciudades y cómo nos organizamos como sociedad. Por otro lado, es probable que si se encuentra una vacuna en X tiempo, digamos en 12 meses, en dos años veamos menos cambios de los que hubiésemos imaginado, pero luego en 10 vamos a ver muchos cambios. Yo creo que esto va a acelerar de manera importante un proceso, como dije antes, de asimilación de tecnología, que nos hubiese llevado muchos, muchos años, y lo vamos a ver mucho en el ámbito educativo, en el laboral, y yo sí creo en el ámbito del comercio y en el de bienes raíces. Un poco va a acelerar tendencias que ya existían. Yo más bien diría, como conclusión o como respuesta corta a tu pregunta, que probablemente no va a inducir procesos para los que todavía no estábamos listos, pero muy probablemente los procesos que ya se habían echado a andar se van a acelerar mucho. Como corolario, yo te diría que esa sería la respuesta a esta pregunta.

GC: Ha sido un verdadero placer analizar contigo estos temas en esta mesa de debate virtual, en estos momentos, de Norte Económico. La verdad es que nos has dado una verdadera cátedra de cosas bien interesantes de política económica de corto, mediano y largo plazo, lo digo de corazón. Si me permites, me gustaría hacer una última pregunta, más de carácter personal. No sé si nos pudieras platicar qué ha significado para ti este reto, que desde 2013 tuviste. ¿Qué ha significado tener un puesto tan relevante en un organismo multinacional de gran reconocimiento como el Fondo Monetario Internacional? ¿Cuáles han sido tus experiencias? Alguna anécdota que quieras compartirnos, los temas más positivos como los más desafiantes.

AW: Ha sido muy interesante, porque al final del día, al haber crecido como economista, principalmente en México, y como servidor público en México, uno desarrolló su carrera pensando en la economía mexicana. Entonces, el tener la oportunidad de realizar una labor similar, pero viendo a 34 países -desde Canadá y Estados Unidos hasta Haití-, te da una perspectiva que complementa de manera muy interesante la perspectiva que obtenemos (como la que obtuvimos en el Banco de México tú y yo), pero con una visión que básicamente amplía mucho el rango de niveles de desarrollo con los países que tú trabajas: Haití, un país con niveles de Producto Interno Bruto per cápita de tal vez alrededor de 500 dólares anuales, a los niveles de Producto Interno Bruto per cápita en Estados Unidos y Canadá.

En segundo lugar, también el trabajar con economías muy pequeñas como las del Caribe, y pensar en cuál es el marco de política que se debe aplicar a una nación que tiene 80 mil habitantes. Y luego, obviamente, la satisfacción, igual que en el caso mexicano, de poder colaborar con las autoridades y contribuir con financiamiento y con el diseño de políticas cuando los países enfrentan a veces los peores momentos, como el momento actual. El poder ayudar, ahora de este lado, a tantos países como veinte, a través del financiamiento y de pensar un poco mejor las políticas públicas a implementar para hacerle frente a esta pandemia, es muy satisfactorio y complementa mucho. Yo creo que no hay trabajo que supere la satisfacción de ser un servidor público en tu país, pero por otro lado, este trabajo es un buen complemento y te abre los ojos a problemáticas diferentes en países con niveles de desarrollo muy, muy diferentes al nuestro.

Por último, te da un espacio, dado que nosotros no implementamos política monetaria o fiscal desde el Fondo; damos recomendaciones. Te da un espacio a pensar un poco más las cosas, porque cuando uno es servidor público tiene que diseñar, negociar e implementar las políticas y desde aquí, desde el Fondo, nada más estamos en la etapa de diseño; la negociación e implementación básicamente es la responsabilidad de las autoridades.

Entonces ha sido un muy buen complemento, está siendo muy interesante y claramente ha sido un reto importante, sobre todo en estas condiciones en donde enfrentamos la mayor recesión de casi los últimos 100 años. Creo que el Fondo Monetario sí es una institución muy relevante en estos momentos, en donde los mecanismos tradicionales de financiamiento para muchas economías del mundo se han cerrado, y nosotros cumplimos un rol importante. Creo que además, en la coyuntura geopolítica actual, el rol del multilateralismo es muy importante. Cada vez más, cuando vemos este tipo de choques, nos damos cuenta qué tanto más importante es el multilateralismo en una economía tan interconectada, tan globalizada y, sobre todo, en un momento en donde digamos que la cooperación internacional no está de moda.

AGRADECIMIENTOS Y DESPEDIDA

GC: Estimado Alex, muchísimas gracias por compartir todo esto con nosotros en Norte Económico. Estoy seguro que todo lo que nos platicaste ha sido de gran interés para todas las personas que amablemente nos van a escuchar en este podcast. Te deseo lo mejor, mucha salud, saludos en casa y en verdad, muchísimas gracias por habernos acompañado.

AW: Igualmente, gracias por la invitación y un gusto estar contigo, con Alejandro y con todo tu equipo.

AP: Pues me sumo al agradecimiento de Gabriel. En serio que fue una plática muy profunda, muy buena, y te deseo todo lo mejor, Alejandro. Muchísimas gracias.

AW: Igualmente.

GC: Amigos de Norte Económico, hemos llegado al fin de este séptimo episodio y como siempre, les agradecemos mucho que nos hayan escuchado y les deseamos todo lo mejor. Muchas gracias, Alex. Gracias a todo el equipo de Norte Económico.

AP: Gracias, Gabriel. Los esperamos la próxima semana. Un abrazo a todos.

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